Una mañana de noviembre, me encontraba recostado en el sofá nuevo que teníamos en la oficina, no tenía nada en que pensar, más que en la noticia que habría escuchado en el noticiero de radio, el noticiero que conduce Carmen Aristegui en la "W".
La noticia era en verdad de llamar la atención, Carmen con su voz dulce había dicho que en Toluca había estallado un auto-bomba en un estacionamiento de un hospital. El auto pertenecía a un médico que laborada en el nosocomio y el primer reporte policíaco señalaba como una de las líneas de investigación más fuertes un crimen pasional. Afortunadamente sólo se reportaban daños materiales.
¿Cómo se oirá el estallido de un auto-bomba en un estacionamiento de un hospital? Esa pregunta me tenía intrigado. En verdad, las autoridades habían descartado otras causas del incidente y estaban convencidos del crimen pasional o cómo siempre se habría ido con la más fácil para evitar sospechas.
Otra situación que me intrigaba era que Carmen Aristegui no hizo comentario alguno de la nota, ella que se caracterizaba por la polémica y el análisis duro en temas de inseguridad pública.
Finalmente, tenía la duda sobre el tamaño de la afrenta amorosa para poner una bomba en el auto de un amante o de una amante.
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